Derecho a morir dignamente.

Publicado en Derechos Humanos

Voluntad Anticipada*

Por Dr. Germán Rosas Barón
Doctor en Derecho y Ciencias Sociales
publicado en la Revista Jurídica La Ley Uruguay*

 

Sumario

I. Introducción. II. Decisiones que puede tomar el paciente en cuanto a su tratamiento. III. Personas que pueden tomar la decisión de suspender o no el tratamiento. IV. Forma de manifestar la voluntad anticipada. V. Nombramiento de representante. VI. Actuación de la Comisión de Bioética de la Institución. VII. Objeción de conciencia del Médico tratante. VIII. No condicionamiento del paciente.

 

I. Introducción.

En mayo de 2009 entró en vigencia la ley 18.473 que lleva como título Voluntad Anticipada, la misma establece el derecho al paciente a preestablecer su voluntad de someterse o no a determinados tratamientos médicos cuando se tratare de una patología terminal, incurable e irreversible. Esta ley trata de ser una solución a la llamada Distanasia, la cual es definida como el exagerado sometimiento de tratamientos al paciente los cuales no hacen más que prolongar la muerte del paciente. En cambio la Eutanasia es una acción positiva la cual se adopta con el propósito de dar fin a la vida.

Esta Ley establece por un lado el derecho de todo paciente a oponerse a la aplicación de tratamientos y procedimientos médicos, aun cuando no estuviera comprometida su vida, con la salvedad que cuando la no aplicación de tratamientos y procedimientos pueda afectar la salud de terceros, pensemos en una enfermedad muy contagiosa que haga peligrar la vida de otras personas. (art. 1 inc. 1). En estos casos el paciente debe someterse a dichos tratamientos, por ejemplo en el caso de la gripe h1n1 (gripe porcina), de ser necesario que un paciente que sufre dicha enfermedad se deba aislar en un lugar adecuado para el tratamiento y prevención de contagio, éste no puede negarse; y en casos de interés general hasta podría hacerse contra su voluntad, siguiendose procedimientos legales para ello, como por ejemplo, una ley especial para el caso (art. 7 y 44 de la Constitución).

Por otro lado se establece la posibilidad de que el paciente de forma anticipada pueda manifestar su voluntad de someterse o no a tratamientos y procedimientos cuando se encontrare enfermo de una patología, incurable e irreversible, los tratamientos y procedimientos deben suponer un detrimento de la calidad de la vida (art. 1 inc 2 y 5). Esta manifestación anticipada sólo tiene su ámbito de aplicación en los tratamientos antes mencionados, ya que no supone una oposición a recibir los cuidados paliativos que correspondieren (art. 1 inc. 4).

 

II. Decisiones que puede tomar el paciente en cuanto a su tratamiento.

Las hipótesis que maneja la ley en cuanto a las decisiones que puede tomar el paciente son:

1) El someterse o no a tratamientos y procedimientos médicos en general. (art. 1 inc. 1).

2) No someterse a tratamientos y procedimientos médicos futuros que prolonguen su vida en detrimento de la calidad de la misma, si se encontrare enferma de una patología terminal, incurable e irreversible. (art. 1 inc. 2).

3) Someterse a tratamientos y procedimientos médicos futuros que prolonguen su vida en detrimento de la calidad de la misma, si se encontrare enferma de una patología terminal, incurable e irreversible (art. 1 inc. 5)

 

III. Personas que pueden tomar la decisión de suspender o no el tratamiento.

Pueden tomar esta decisión:

1) Toda persona mayor de edad y psíquicamente apta. Debe ser tomada de forma voluntaria, conciente y libre (art. 1 inc. 1).

2) Cuando la persona antes mencionada no haya expresado anticipadamente su voluntad tendrá la decisión el cónyuge o concubino, en su defecto los padres o hijos de ésta persona. Cuando haya una concurrencia de los familiares antes mencionados se requerirá que todos estén de acuerdo (art. 7 inc. 1).

3) En caso de un incapaz declarado que previo a la incapacidad no hubiera declarado un representante la deberá tomar su curador (art. 7 inc. 2).

4) En caso de niños o adolescentes la decisión corresponderá a sus padres en ejercicio de la patria potestad o a su tutor. Si el tutor lo es por la razón que los padres de los niños o adolescentes son menores, éste deberá consultar con los padres si éstos conviven efectivamente con sus hijos (art. 7 inc. 3).

5) En caso de incapaz, interdicto o niño o adolescente, que tenga una madurez suficiente para participar en la decisión, ésta deberá ser tomada entre sus representantes legales en consulta con los mismos y el médico tratante (art. 7 inc. 4).

 

IV. Forma de manifestar la voluntad anticipada.

La manifestación de voluntad anticipada de no someterse o someterse a los tratamientos y procedimientos médicos que mencionamos antes debe hacerse por escrito (art.2).

Las formas de hacerlo son las siguientes:

1) En Documento Privado con la firma del titular y dos testigos. Para el caso que el titular no pudiera firmar se hará por firma a ruego de uno de los dos testigos.

2) En Escritura Pública o Acta Notarial

En el primero de los casos no podrán ser testigos el médico tratante, empleados del médico tratante o funcionarios de la institución de salud en la cual el titular sea paciente (art. 3).

Esta voluntad anticipada debe ser agregada a la historia clínica del paciente.

La voluntad anticipada podrá ser revocada de forma verbal o escrita en cualquier momento por el titular, en todos los casos el médico deberá dejar constancia en la historia clínica (art. 4).

 

V. Nombramiento de representante.

En todos los casos de voluntad anticipada debe nombrarse una persona que será denominada representante, la cual tendrá a su cargo el velar por el cumplimiento de esa voluntad, para el caso en que el paciente se vuelva incapaz de tomar decisiones por sí mismo (art. 6). El representante deberá ser mayor de edad, puede ser sustituido, e incluso designarse sustitutos en el caso de que el representante no pueda o no quiera actuar como tal. No tendrá ninguna sanción el rechazo de la designación por parte del representante.

No pueden ser representantes todos aquellos profesionales que cobren una retribución por actividades sanitarias realizadas a cualquier título respecto del titular.

La manifestación de voluntad aun cuando acontezca una incapacidad legal o natural, tendrá plena eficacia, y es allí donde cobra importancia la figura del representante.

Para el caso de enfermedades terminales, incurables e irreversibles, estas deben ser certificadas por el médico tratante y ratificado por un segundo médico en la historia clínica del paciente.

 

VI. Actuación de la Comisión de Bioética de la Institución.

En los casos en que la institución en donde se encuentra el paciente cuente con una Comisión de Bioética, deberá comunicarse a ésta la suspensión de tratamiento. Esta deberá resolver sobre la suspensión del tratamiento en un plazo de 48 horas, de no ser así se entenderá tácitamente aprobada la suspensión del tratamiento.

 

Problemas que se pueden plantear.

En el caso de que haya una unanimidad entre el cónyuge o concubino y los padres o hijos del paciente, a suspender el tratamiento, la Comisión de Bioética aun así podrá negarse a que éste se suspenda (art. 8) la redacción de la ley no es muy clara a éste respecto; tampoco establece las potestades de la Comisión de Bioética. ¿En que casos la Comisión puede negarse a la suspensión del tratamiento? No queda nada claro, obviamente que la suspensión de tratamiento procede cuando haya una certificación de medico tratante y un segundo médico, además, la Comisión sólo puede actuar cuando el paciente no haya manifestado su voluntad anticipadamente; ya que de ser así, la insitutción debe GARANTIZAR el cumplimiento de la volunta del paciente manifestada por escrito, en las formas que vimos e incorporada en su historia clínica (art. 10 lit. A).

La institución de salud deberá en todos los casos de suspensión de tratamiento, comunicar a la Comisión de Bioética y Calidad Integral de la Atención de Salud del Ministerio de Salud Pública.

Sin dudas que deberá reglamentarse el actuar de esta Comisión de Bioética a éste respecto.

 

VII. Objeción de conciencia del Médico tratante.

El médico tratante puede manifestar una objeción de conciencia, la cual será causa de justificación suficiente para que le sea admitida su subrogación por otro profesional que corresponda (art. 9). No se establece dónde debe establecerse esta objeción, sería aconsejable que esta objeción se estableciera por un lado en la historia clínica, y por otro manifestarse ante la Comisión de Bioética o las autoridades que correspondan de la institución de salud.

 

VIII. No condicionamiento del paciente.

Por último se establece que las instituciones de salud no podrán condicionar al paciente para que manifieste su voluntad anticipada a no someterse a tratamientos, o a que documenten su voluntad anticipada. Al ser esta voluntad, libre, la institución no puede obligar al paciente o condicionarlo de alguna forma a que la manifieste, ni discriminar a los pacientes por no haberlo hecho (art. 11).

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